Mi experiencia con... Persona Normal de Benito Taibo

¡Hola Viajeros!

Hace poco por fin leí "Persona Normal" de Benito Taibo. Desde hace un año, más o menos, me lo habían recomendado varios amigos y decían que era de lo mejor y que tenía que leerlo, así que les hice caso y comencé con la lectura.

Para quien no sabe de que trata, es la historia de un chico -Sebastián- que pierde a sus padres en un accidente automovilístico cuando tiene 12 años, cinco meses, tres días y dos horas y cuarto, y se ve obligado a vivir con su Tío Paco; un tío amante de la literatura, un poco loco -según su familia-, extrovertido, optimista y con una imaginación exorbitante. 

Poco a poco su tío le mostrará el magnífico mundo detrás de los libros y le enseñará acerca de la vida en sí, dándole lecciones de vida o simplemente echando a volar su imaginación; haciendo siempre alusión a varias obras clásicas y de literatura universal de autores mundialmente conocidos, como Shakespeare, Homero, Harper Lee, Conan Doyle, Víctor Hugo, Allan Poe, Dumas, García Márquez, Verne, entre muchos otros. Algunas de las referencias a las obras de estos autores no son tan explícitas, es decir, en la narración hay veces que Sebastián menciona los libros –o poemas- que leyó o ha leído y a continuación nos cuenta acerca de ese escrito, o nos muestra un fragmento del poema; sin embargo, en otras ocasiones la mente de Sebastián comienza a divagar o se encuentra exponiendo su opinión sobre algo y lo que menciona es parte de los conocimientos que se adquieren leyendo más sobre el tema. Una muy buena herramienta es que al final viene un apartado de ‘La biblioteca de Sebastián’ y te explica a qué obras se refería en cada capítulo y qué obras deberías leer para entender más sobre determinado tema. Me sorprendió que varias obras ya las había leído y rápidamente identificaba a cual se refería.

Todos hablan maravillas de él; sin embargo, a una amiga de Argentina (Flor) no le había gustado tanto y me comentó que fue porque las historias se le hacían pesadas, estaba sobrecargado de información con tantos libros mencionados, no profundizaba tanto en los personajes (se conocía poco del tío Paco (todos queremos ser o tener un Tío Paco) y de Sebastián, prácticamente solo lo esencial, por encima, sin tanto desarrollo), 200 páginas donde desarrolla toda una vida... como que no le parecía. Y concuerdo con ella en todo.

No es un libro malo, pero creo que ambas lo teníamos en un nivel tan alto que al terminar la lectura fue de "no es para tanto", hay historias con tramas más profundas llenas de mensajes por igual. Otro punto es que son muchas lecciones, demasiadas anécdotas para enseñarte algo; a Flor no le gustó, pero a mí no me pareció malo que fuera así. Y esto nos lleva al último punto, las frases. Lo más destacable. Demasiadas frases, diálogos e incluso párrafos que te hacen reflexionar o que te enseñan algo, son muchas lecciones de vida, por así decirlo. Yo terminé escribiendo 51 frases y Flor se acabó 2 cajas de post-its naranjas. 

Creo que lo que Benito quería lograr con el libro era una historia simple que te enseñara algunos valores y cambiara un poco la forma de pensar de la gente. Y debo decir que lo logró con muchas personas. Es una lectura amena, ya que la prosa del autor es muy sencilla y el libro es corto. En lo personal, simplemente vi mis pensamientos y aprendizajes de vida en un solo libro, escritos por alguien más de una manera simple y emotiva, haciendo que me identificara al 100% con ellos. 

Para concluir, les dejo algunas de las frases que me gustaron, les pondría las 51 pero la entrada terminaría siendo un pergamino. Aun así creo que serán demasiadas... perdón(?)

FRASES CUQUIS 

Me ha dicho más de cien veces que los sueños son de quien los sueña, y de nadie más.
La gente le tiene muchísimo más miedo a las palabras que a los cañones. Han logrado que la gente se enamore o se odie para siempre. 
Tienes una daga clavada en el corazón. Eso que sientes se llama amor y no tiene remedio.
La poesía sirve para que las almas extraviadas se encuentren. 
La verdad es como una especie de droga. Te dan un poco y quieres más y más y más.
Pero déjame decirte que las cicatrices son muy importantes, hay que lucirlas con orgullo, porque cada una, pequeña o grande, cuenta una historia, tan pequeña o grande como quieras. 
El tío Paco dice siempre que esos libros, lo que hacen en ti es crear una «educación sentimental». No sirven para hacerte profesionista o ingeniero o médico. Sirven para hacerte mejor persona. Para que seas lo que quieras ser, pero humano. Y humano es el que piensa por sí mismo, el que se enoja ante las injusticias, el que celebra que se salve el niño en la inundación, el que cree firmemente en lo que cree, el que tiene sueños, el que puede enamorarse perdidamente, a pesar de no tener ni siquiera, todavía, trece años.
Uno se hace hombre, se hace más humano, cuando tiene su propia biblioteca, aunque sea de un solo libro. 
Uno se hace ideas preconcebidas y la vista te engaña constantemente. Por eso, he aprendido a quedarme callado si no estoy completamente seguro de lo que voy a decir.
Las cosas empiezan de una forma y nunca, nunca, se sabe cómo van a terminar. 
Sólo me dijo que al alcohol y a las mujeres hay que acercarse con mucho cuidado.
Porque si algo he aprendido es que la literatura es un tesoro y hay que compartirlo. No tiene ningún sentido que los libros se empolven, se hagan viejos en un estante sin que nadie los lea, los cuide, los quiera. 
En eso estriba su genialidad. Puedes comer diez veces seguidas el mismo platillo sin aburrirte, porque tiene un toque, una textura, un fondo, una sorpresa pequeñísima que lo hace único. Lo mismo pasa con los libros. Puedes leerlos una y otra vez y siempre encontrarás algo nuevo.
Eso es lo bueno de los pensamientos. Empiezas con una cosa, y terminas con otra que no tiene absolutamente nada que ver. O todo que ver, no estoy seguro. 
Preguntar para saber nunca amerita pedir perdón, está muy bien pedir explicaciones.
—Algunas veces en la escuela, me miran como un bicho raro, creo que es por las palabras que uso y los libros que comento —confieso.
 —¡Qué suerte tienes! Preocúpate el día que te miren como si fueras una persona normal. Tú mereces tener una vida extraordinaria. 

Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.
Se trata, simplemente, de hacer actos extraordinarios a pesar de ser, solamente, personas ordinarias. 
Vivimos en tiempos banales donde el dinero parece ser más importante que el bienestar común.
—¿Por qué somos incapaces de reconocer a los genios? —pregunté.
—Porque son diferentes. Los seres humanos normales no quieren que otros se salgan del guión. Somos una civilización de ovejitas blancas que nos seguimos unas a otras rumbo al precipicio. Y de vez en cuando surge una ovejita negra, o roja, o rosa que dice: «¡Eyyy, no es hacia allí, es para el otro lado!» Y todas las ovejitas blancas no escuchan y lo atropellan y maltratan.
—Yo no quiero ser una persona normal —digo.
—No te preocupes. No lo eres. 

La poesía sirve para todo y para nada. La poesía no es de nadie, es de todos. Se hace cada vez que alguien con cosas que decir abre la boca.
Cada vez que siento algo soy un poco más humano. Y últimamente soy cada vez más y más. Tendrá que ver con lo que vivo todos los días, pero sobre todo con lo que leo. Es la literatura un fresco perfecto, un mural que disecciona y pone a la luz todas esas pequeñas y grandes cosas que sentimos. 
Pero no creo en el destino; no hay dioses perversos o juguetones que estén desde su Olimpo fabricando caminos y encrucijadas para que los transites y tomes decisiones. Creo, más bien, que cada quien va resolviendo, a veces gracias a las casualidades, pero sobre todo a partir de las causas y efectos de tus actos, hacia dónde habrá que dar el paso siguiente.
Volverse adulto es, en esta sociedad, estar preparado para comenzar la carrera que te lleve hasta la meta del prestigio, el dinero, el reconocimiento de tus pares, ésos que corren junto a ti, tirándote codazos para que caigas al suelo y haya menos competidores. Hoy valen un pepino la justicia, la igualdad, la solidaridad. Nadie quiere ser sabio, todos quieren ser ricos. Bueno, no todos. Hay algunos que se preocupan por los demás y que quieren que el mundo cambie, o por lo menos, quieren que el mundo no los cambie a ellos y seguir pensando y haciendo pequeños actos para compensar en algo la balanza. 
Si tu fortuna no vale para cambiar la vida y tu entorno, y las condiciones de los que están a tu lado, es sólo papel, mal papel donde ni siquiera se podrá escribir cosas buenas sobre tu persona.
Uno no es de donde es, sino de donde quiere ser. 
El sentido del viaje no es llegar al destino, es el viaje en sí mismo, lo que en él vas encontrando y asimilando y haciendo tuyo. La calidad del viaje se mide por la cantidad de recuerdos que en él acumules.
Pero una vez más comprobé, en carne propia, que no hay que fiarse de la apariencia de las personas. Ése de la cicatriz enorme en la cara, con andar renguenante y voz de trueno que encuentras en medio de la noche en la calle más oscura, tal vez no venga a asaltarte, y en cambio, sea el que te salve la vida. 
Las pequeñas cosas son las que a la larga se convierten en las grandes historias.
Nos prometimos mutuamente que el tiempo que quedara sería nuestro, y que sería un tiempo, como la vida que habíamos vivido juntos, extraordinario. 
Es mucho mejor pasar hambre que ser un esclavo. Sigue tus corazonadas. Apela al sentido común. Nunca pierdas el sueño por aquello que no tiene solución. Nunca pierdas el sueño por aquello que tiene solución. Nunca pierdas los sueños.
La familia que te tocó en suerte es importante, la familia que construirás es más importante… Los amigos son la familia que elegiste; a ellos, respeto, amor a raudales, palabras de oro, lealtad absoluta, confianza. Si das tu palabra es como si dieras tu vida, es más importante que cualquier contrato.
Nadie es más ni menos que tú, mira a los demás a los ojos, escúchalos, intenta entenderlos. Si no entiendes sus razonamientos o sus motivaciones guíate por el corazón y no por la cabeza.
Si alguna vez tienen nostalgia, que sea nostalgia del futuro. 

Creo que me excedí... 
En fin, si lo han leído ¿qué les pareció el libro? ¿cuál es su frase favorita? Si no lo han leído, ¿les llama la atención? ¿le darán una oportunidad? Dejen sus comentarios.

Un beso,


3 comentarios:

  1. Concuerdo contigo y tu amiga Flor, no es la gran historia pero como dicen, la magia de este libro no esta en la historia en sí, está en las tantas referencias y mensajes que te va dejando con el pasar de las páginas.

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  2. Es uno de mis libros favoritos, lo leí hace ya varios años y creo que llegó a mí justo en el momento en que lo necesitaba. Benito, que desde entonces ha sido también de mis escritores mexicanos favoritos, ha dicho que Persona Normal es su forma de agradecer a la literatura (y a todos esos autores y sus libros) todo lo que le dieron y él, a su vez, darnos un poco de eso. Es un libro que para mí, muchísimas personas deberían leer y que por más que le dé vueltas al asunto, termina encantándome.

    Yo igual terminé gastando muchos post-its naranjas en este libro jajaja, pero creo que vale la pena.

    Me quedo por aquí ^^
    ¡Saludos!

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  3. Hola!
    Tengo este libro esperándome, entre tantos pendientes no he sacado tiempo para leerlo. Al igual que a ti me había recomendado mucho el libro, así que espero leer en las próximas semanas jeje.
    De verdad que se emocionaron con las frases jaja.
    Saludos desde mi blog Letra por Letra!

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